La espinosa relación entre Teherán y Buenos Aires ingresó
en las últimas horas en una febril escalada de tensión. El gobierno
iraní acusó ayer a la Argentina de incurrir en una "injerencia
en asuntos internos" de la república islámica cuando formuló
una protesta por la designación como ministro de Defensa de Ahmad Vahidi,
un funcionario acusado de haber participado en el atentado contra la mutual
judía AMIA y sobre el que pesa un pedido internacional de captura.
El vicecanciller Victorio Taccetti redobló la embestida diplomática:
dijo que el gobierno de Mahmud Ahmadinejad desconocía las reglas de
la convivencia y del derecho internacional al postular a Vahidi para ocupar
una posición en el gabinete.
La reacción iraní corrió por cuenta del portavoz de
la cancillería de ese país, Hassan Qashqavi, quien negó
que Vahidi hubiera tenido responsabilidad en ese atentado perpetrado en Buenos
Aires el 18 de julio de 1994, y advirtió que era "ilegal"
lo que calificó de una interferencia de la diplomacia argentina. Qashqavi
dijo que el gobierno argentino "en vez de prestarse a un juego de acusaciones
y propaganda" debía "intentar identificar a los verdaderos
culpables" del atentado, según consignó un despacho de
la agencia oficial Irna. El vocero iraní enfatizó que la justicia
de Buenos Aires no estuvo en condiciones de "probar o presentar ni siquiera
un documento legal a un tribunal para condenar a las autoridades diplomáticas
o militares iraníes".
La diplomacia argentina no tardó en reaccionar. "La Argentina
marcó una violación de la convivencia y del derecho internacional.
Hay una persona que está requerida por Interpol, que debería
hacerse presente y ejercer su derecho a la defensa. Hay un pedido hecho por
la comunidad internacional", dijo el vicecanciller Taccetti a La Nacion.
"El hecho de que designen a una persona que está en esa situación
denota una falta de interés de guiarse por las normas de convivencia
y del derecho internacional", agregó. Por otra parte, Taccetti
completó: "No es ninguna intromisión, para nada. Irán
debe entregarlo y permitir que la Justicia siga su curso".
El conflicto comenzó apenas se conoció la postulación
de Vahidi, el viernes último. El nuevo funcionario es reclamado por
Interpol como parte de la investigación por el atentado perpetrado
en 1994 contra la sede de la mutual judía AMIA, que dejó un
saldo de 85 personas muertas. La cancillería argentina había
hecho saber su malestar apenas trascendió la designación. Por
medio de una nota, dijo que el nombramiento constituía una "afrenta"
a Buenos Aires y a las víctimas del atentado contra la AMIA. Además,
en el mismo documento, reclamó al gobierno iraní: "Cooperar
de manera plena con la justicia argentina, permitiendo que las personas que
han sido acusadas de participar del atentado contra la AMIA sean juzgadas
por los tribunales competentes". Otras voces de la comunidad internacional
se manifestaron en sintonía con la posición crítica de
la Argentina. El sábado, el viceministro de Relaciones Exteriores israelí,
Dani Ayalon, manifestó que la designación de Vahidi "[demostraba]
que el gobierno de los ayatollahs de Teherán es un gobierno de terroristas,
que debe ser frenado". El funcionario israelí dijo que el canciller
de Tel Aviv, Avigdor Lieberman, había visitado varios países
de América latina un mes atrás para denunciar "los riesgos
de la penetración iraní en ese continente, que tiene su base
logística en Venezuela".
Además, las organizaciones de la comunidad judía y los familiares
de las víctimas del atentado contra la AMIA reaccionaron con indignación
ante la designación de uno de los acusados por la justicia argentina
de planificar el ataque. "Una persona cuya captura está pendiente
por Interpol trasciende cualquier cuestión entre países. Irán
antes de acusar a la Argentina primero debe dar respuesta al pedido de la
justicia argentina que fue debidamente ratificado por Interpol y es lo que
hace 15 años estamos esperando, que los responsables sean juzgados
por la Justicia para que los muertos puedan descansar en paz", aseguró
Guillermo Borger, presidente de la AMIA, a la Agencia Judía de Noticias,
El presidente de la Asociación de Familiares y Víctimas del
atentado, Sergio Burstein, también reclamó para que la comunidad
internacional condenara enérgicamente a Irán por el atentado.
Denuncia de Burstein
El dirigente de la comunidad judía además había
calificado al piquetero kirchnerista Luis D'Elía de un "sicario
de Irán", durante el acto de conmemoración de los 15 años
del atentado. D'Elía dijo ayer que lo denunciará en la Justicia
por sus dichos. "Un sicario es un asesino a sueldo de alguien, o sea
que es un insulto que Burstein tendrá que demostrar, por lo que lo
voy a demandar", advirtió D'Elía, en un acto que encabezó
en la plaza Miserere, en el barrio de Balvanera.
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