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El sainete del chantaje “humanitario” - (2007-12-20)
Miguel Posada Samper
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Lo que estamos viendo con lo del mal llamado “intercambio humanitario”, que es en realidad un chantaje terrorista, es un sainete triste y lúgubre, en el cual muchos de los actores están cumpliendo un papel que va en contra de los intereses de los secuestrados mismos, y por supuesto de Colombia. Uno de esos papeles desafortunados lo están cumpliendo los familiares de Ingrid Betancourt. Entre más prensa logre, por ejemplo, Yolanda Pulecio, su madre, para hablar mal del gobierno y del presidente Uribe, más tiempo retendrán las FARC a Ingrid. En la lógica diabólica de las FARC, ¿Para que la van a soltar si al retenerla logran que la familia le genere problemas a su enemigo, el gobierno colombiano? La liberación de Clara Rojas y su hijo, y de la representante González es un juego claro de desinformación. Con ello pretenden quedar como “gente buena” ante la opinión mundial, y de reivindicar a Hugo Chávez. Se trata de “demostrar” que si no le hubiera sido cortado el papel de mediador, habría logrado buenos resultados. Pero la realidad es que el locuaz y cantinflesco dictador prefirió actuar como cómplice de las FARC en el sainete, alargando y enredando las cosas, cuando tenía la posibilidad de ordenarle a las FARC la liberación de todos los secuestrados. Precisamente por esa capacidad que tenía y aun tiene se le concedió el papel de “mediador”. Cuando se hizo evidente que su intención era jugar el juego de las FARC, el presidente Uribe le canceló, con toda la razón, la mediación. Chávez estaba actuando como representante de las FARC, no como mediador de nada. El tenía la posibilidad de ordenar la liberación. Las FARC dependen de Chávez para sus rutas de narcotráfico, que les son fundamentales para sus finanzas. Además, necesitan el territorio de Venezuela para tener allí bases seguras y les son indispensables las municiones y armas que reciben de ese país. Es así de sencillo. Con esos ases en la mano Chávez podría haber dado la orden de liberación.
Ahora, el feliz combo: FARC, Chávez y Piedad Córdoba, quién se ha convertido en una especie de marioneta del dictador venezolano, han llamado en apoyo a Cristina Fernández de Kirchner y a los otros deudores de Chávez: Daniel Ortega y Evo Morales. Con ello las FARC adquieren otros cómplices en su infame chantaje. Si, son cómplices en una asociación terrorista para delinquir. No es raro, dados los antecedentes de estos tres personajes.
Por otra parte, el gobierno francés esta cumpliendo un papel equívoco. Aunque guarda distancia con los delincuentes arriba mencionados, ha utilizado el caso Ingrid en un juego de política interna. Si Sarkosy logra la liberación de Ingrid, o si hace mucha bulla en el intento, le gana la mano a la izquierda, que hasta ahora era la dueña del tema. Y eso también, si bien no es un delito, es una canallada, porque no afecta solamente a Ingrid, sino a los demás secuestrados y a todos los colombianos. En el caso de Sarkosy, no se puede esgrimir la disculpa de que es poco inteligente o inmaduro, deficiencias que pueden excusar la infortunada actuación de la señora Pulecio o sus nietos. Se trata simplemente de oportunismo político.
La actuación de Francia, ya no está en manos de la cancillería, que cometió tantas torpezas, sino del mismo palacio presidencial, y desde que se hizo ese tránsito, ha sido un poco más cuidadosa y hay una enorme diferencia de altura intelectual, claro está, con el bullicioso combo de Chávez. Pero la carta de Sarkosy a Marulanda, por ejemplo, nunca ha debido ser escrita, así inicie diciendo que no está de acuerdo con los métodos de las FARC y luego exija la liberación sin mencionar contraprestaciones. El hecho es que termina dándole un cierto status internacional al grupo terrorista, y es una intromisión inadmisible en un asunto colombiano. Cuando Ingrid fue secuestrada, gracias a su imprudencia y prepotencia, así suene feo recordarlo, no estaba en ese sitio como turista francesa, sino como política colombiana buscando protagonismo. La Ingrid secuestrada no es la francesa sino la criolla.
Ya el presidente Uribe expresó sus términos: 150 KM 2 despoblados durante 30 días. Nadie estaría armado en la zona, que contaría con una veeduría internacional. Además se mantiene la exigencia de una promesa de que los guerrilleros que se liberen (500 personas) no vuelven a delinquir. Como era de esperar las FARC han rechazado la propuesta hasta ahora. Lo que les interesa no es la liberación de sus presos, sino el control total de dos municipios en el corazón de Colombia. Es algo que los habitantes de esos municipios no aceptan y el gobierno, sabiamente, tampoco.
Nos parece que ya va siendo tiempo de que el gobierno mande a sitio apropiado a todos quienes están, con el pretexto de ayudar a una causa humanitaria, prolongando el secuestro, no sólo de Ingrid, sino de los todos los 45 llamados canjeables y además de los 700 que nunca se mencionan. Ese sitio se le puede indicar con claridad a todo el combo Chávez, FARC, etc. Y muy cordialmente, en buen francés, al señor Sarkosy también.
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