El Tiempo y Claudia López - (2009-10-18)

Miguel Posada Samper

Documento sin título

Cría cuervos y te sacarán los ojos, dice el viejo refrán. El Tiempo, Semana y Cambio, todos medios manejados por miembros de la familia Santos, parece que han establecido todo un aviario, dedicado a la cría de estas negras aves. Esto queda claro con el episodio de la pseudo- periodista, pseudo-estadística Claudia López. El Tiempo le otorgó una columna privilegiada desde la cual se dedicó a calumniar y a injuriar a quien le diera la gana. Eso no molestó a la dirección del periódico. Sólo se molestaron cuando la víbora se volteó contra uno de los suyos.

Tiene razón en alguna de sus afirmaciones la columnista despedida? Es difícil explicar, ciertamente la saña de los tres medios contra Andrés Felipe Arias. ¿Es El Tiempo riguroso en la investigación? A mi, personalmente, me consta que no lo es. Y he aquí el ejemplo. Dentro de los pecados que se le achacan al ex ministro Arias, está un subsidio de Agro Ingreso Seguro a un personaje que resultó ser un narcotraficante, un tal Ismael Pantoja. Resulta que cuando las entidades financieras aprobaron las operaciones de Pantoja, su nombre no aparecía en ninguna lista negra. Y si era agricultor. Eso está comprobado. Una entidad le hizo una operación por 194 millones sobre un equipo agrícola cuyo costo fue de 243 millones. La diferencia la puso, como cuota inicial, el señor Pantoja. Eso ocurrió en junio de 2007. En diciembre de ese año salió aprobado el ICR, Incentivo de Capitalización rural, de acuerdo con las normas, por valor de 60.074 millones que fueron aplicados al crédito o contrato. Es bien diferente un subsidio de 60 millones a uno de 194 que fue lo que informó El Tiempo. Pero esta última cifra es mejor para atacar al ex ministro. Sólo hasta noviembre de 2008 la entidad financiera, por noticia de prensa, se enteró de que Pantoja había sido extraditado. Hizo lo que las normas establecen: reportó la operación a la UIAF. Hasta aquí los hechos. El subsidio no fue entonces de 194 millones como dijo El Tiempo. Fue de 60 Millones, cifra bien diferente. El Periódico no se ocupó de verificar los datos con la entidad financiera. ¿Era difícil hacerlo? No. El diario La República si lo hizo y dio una información veraz. Pero a El Tiempo no le importaba la veracidad. Le importaba el escándalo. Y por otra parte, ¿Tienen responsabilidad la entidad financiera, FINAGRO, entidad adscrita al Ministerio, o el ex ministro? Ninguna. Cumplieron todas las normas. No son responsables del contenido o del mantenimiento de las listas restrictivas. Pero la cosa no termina ahí. Hoy, el tal Pantoja, sigue sin aparecer en ninguna lista.

Para explicar el despido de la señorita López dice el editorial de El Tiempo del miércoles 13 de octubre que ellos exigen que los columnistas deben abstenerse de hacer acusaciones o descalificaciones sin fundamento. ¿Esto realmente lo aplica El Tiempo? No. No lo hace sino cuando el blanco de la agresión es alguien cercano al periódico.

Vale la pena, sin embargo, reflexionar sobre otra faceta del episodio. ¿El despido de la señorita López atenta contra la libertad de prensa? Pongamos la pregunta en otros términos. ¿La señorita López tiene algún derecho sagrado a tener una columna en El Tiempo? ¿Y si ella lo tiene, porque no lo tengo yo? Resulta obvio que los directores de los medios tienen la facultad de escoger a sus columnistas. Entregar una columna no da al beneficiado un derecho eterno e inamovible a ese espacio.
Aquí hubo una pelea entonces donde ambos tienen razón, o como dice el dicho, no hubo bala desperdiciada. La señorita López hizo unas elucubraciones tendenciosas y temerarias. Cada columna lo hacía. Pero tampoco es cierto que El Tiempo subordine, como dice su editorial, “todas las consideraciones a los principios esenciales del periodismo profesional, riguroso, equilibrado y preciso”. La información falsa en el caso Pantoja así lo demuestra. Cabe anotar también que los directores fueron bien tolerantes con la venenosa señorita López, hasta que piso el callo que no tocaba. El Tiempo, Cambio y Semana tienen todo un criadero de cuervos. Que cuiden sus ojos.