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La feria de la mentira - (2010-02-25)
Miguel Posada Samper
Documento sin título
Ya es cosa de rutina que los capos del narcotráfico inventen historias en sus declaraciones ante los fiscales de justicia y paz. Tras somero análisis es fácil determinar que mienten. El proceso es sencillo. Dicen una cantidad de cosas que alguien les indica. La prensa recoge lo que sea escandaloso sin análisis crítico, lo difunde ampliamente y enloda a los blancos que ese alguien ha escogido. Luego el análisis del testimonio completo permite ver que el dicho no es cierto, pero ya el “trabajito” quedo hecho. ¿A cambio de que y para beneficio de quién, estos personajes “intachables” mienten? ¿No guarda esto correlación con el fracaso de la extinción de dominio de sus bienes? El otro beneficio obvio es que pueden evitar la extradición. La Corte Suprema ya se prestó para eso, contraviniendo las normas que rigen la materia. La pregunta que queda es quién los pone a esto y que gana con ello. En algunos casos es muy claro. Si se trata de enlodar la imagen del Ejército Nacional, quién se beneficia es la subversión.
Ahora el blanco seleccionado es el general Montoya. La última acusación es de alias don Mario. Se cayó muy fácilmente la infame denuncia por un hecho elemental: el general Montoya nunca tuvo mando en la zona donde lo ubica el mafioso, salvo cuando llegó al comando del Ejército, y eso fue mucho tiempo después de las fechas que menciona el narcotraficante. Lo mismo ocurre con otras acusaciones contra el General.
Pero el mismo “narco” también ha enlodado a un coronel comandante de batallón. Le endilga falsos positivos en una cantidad enorme. Aquí se le fue la mano en la cantidad. Un coronel cuyo batallón haya producido tantas bajas (según el narco mentiroso, más de l00) en tan poco tiempo (dos años) habría recibido por lo menos la Cruz de Boyacá. Veamos unas cuentas. Lo normal es que exista una proporción entre bajas y capturas. Se capturan entre 3 y 4 subversivos por cada baja que se produce. Se habría visto muy raro que un batallón diera de baja a 100 subversivos y no capturara al menos 300. Y si un solo batallón lograra eso, 400 guerrilleros abatidos y capturados en dos años, solo 20 batallones acabarían con las FARC en ese lapso. Sobrarían 180 batallones. Otro dato estadístico dice mucho: todas las Fuerzas Militares, Ejército, Fuerza Aérea y Armada, dieron de baja 584 miembros de la subversión en el año 2009. Que un batallón, el solito, de de baja 100 guerrilleros en dos años, es inverosímil. En la guerra de baja intensidad, como es la nuestra, eso simplemente no ocurre. Miente entonces también alias Mario con relación al batallón Vargas, que es un buen batallón, pero no produce milagros.
¿De qué se trata entonces esta feria de las mentiras? Obviamente se trata de enlodar la imagen de las Fuerzas Militares y especialmente de un comandante del Ejército exitoso. Es una venganza por la operación Jaque que le dolió a las FARC y a todas las organizaciones que tras diversas máscaras las apoyan. Las mentiras de pronto se las creen en Europa, donde no tienen idea de cómo es nuestra guerra. Pero todo esto también es un negocio. Si se desentierran todas las víctimas de los narcos, producidas en años de guerras internas y en enfrentamientos con sus colegas narcotraficantes de las FARC, y todas se le achacan al Estado, las indemnizaciones serán de miles de millones. Eso da para que gane plata mucha gente.
Ojala pronto tengamos un fiscal honesto y valiente que se atreva a enfrentar a la mafia de las mentiras, porque esta feria no se podría desarrollar si la Fiscalía no estuviera infiltrada por la subversión y carcomida por la corrupción. Recordemos que la primera razón de ser del Estado es impartir justicia verdadera. Si la justicia se pudre, se socavan los cimientos mismos de la nación.
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