El segundo gobierno de Álvaro Uribe - (2006-06-02)

Miguel Posada Samper

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El segundo gobierno de Álvaro Uribe, después de la contundente victoria electoral, se inicia con muchos elementos a favor. Hay, sin embargo, algunos nubarrones a la vista. Tendrá, para empezar, un congreso favorable, pero ese favor se reducirá hacia el final del mandato, cuando empiece el afán de cada congresista por ubicarse para el período siguiente. Después del segundo año del gobierno, más o menos, si no hay claridad sobre un sucesor para Uribe, se generará una creciente incertidumbre política, lo cual tendrá consecuencias en la economía. Por ello es tan importante que en los primeros meses del nuevo mandato se establezcan bases sólidas y legislación adecuada para el crecimiento.

En nuestro país los impuestos son altos, diversos y complicados. Una pequeña empresa tiene que atender el impuestos de renta, uno de los más altos del continente, el ICA (industria y comercio), el IVA, el 4 por mil y los parafiscales que se pagan sobre la nómina, que son de alto valor, demasiados en número y bases de liquidación: pagos para retención en la fuente, pensión, cesantía, ICBF, Sena, EPS, ARP y cajas de compensación.

Lo primero que se debe buscar, para estimular la inversión y el emprendimiento, es la reducción de la tarifa de impuesto de renta, y del 4 por mil, un impuesto que reduce las transacciones bancarias y favorece la informalidad. Colombia tiene una oportunidad única para configurar un marco económico y legal adecuado para el crecimiento a largo plazo.

Otra importante tarea es modificar una serie de requerimientos que ponen una carga imposible de mantener sobre el presupuesto nacional. Entre esas cargas está el sistema de pensiones, cuyas reformas han sido insuficientes, así como la carga creciente de transferencias a los municipios que impuso la Constitución de 1991, y cuya plena vigencia sólo se aplazó. Si las tasas de las transferencias vuelven a entrar en vigor, el gobierno central simplemente se quiebra.

Otro aspecto importante es el del comercio internacional. No se puede dudar que la izquierda tratará a toda costa de impedir la aprobación del TLC. La aprobación de este tratado, y otros con la Unión Europea y Centro América son pasos indispensables para insertar al país en la corriente central del siglo XXI. Se debe asegurar su aprobación.

Al inicio del gobierno debe recomponerse el gabinete y la cúpula militar, y también reemplazar a muchos otros funcionarios que ya desean retirarse de cargos importantes. Es fundamental asegurar la calidad de los nombramientos. El apresuramiento y la improvisación en esta tarea ha sido un factor negativo en todos los gobiernos. El presidente Uribe tiene la ventaja, en esta oportunidad, de que puede tomarse un tiempo para pensarlo bien y hacerlo en forma paulatina. Ojalá algunos ministros estrella se queden.

Entre los nubarrones está el cambio en las condiciones de la economía mundial. Colombia tuvo la buena suerte en los últimos años de que algunos de sus mayores productos de exportación, entre ellos el petróleo, el carbón y el níquel, tuvieron precios muy altos en los últimos años. Esto ayudó a lograr el equilibrio fiscal consolidado del Estado, pero falta mucho trabajo en la reducción de los gastos del gobierno central, porque esta buena suerte se puede terminar.

En asuntos militares es fundamental lograr buenos nombramientos, y también utilizar mesura en el trato con los oficiales cuando ocurran descalabros o problemas. Formar un General toma 30 años, un Coronel 25, y así sucesivamente. No se debe descartar a un buen oficial al primer tropezón, como a veces lo ha hecho el Presidente. Los civiles entran y salen de los cargos públicos; pueden ser llamados una y otra vez. Con los militares no pasa lo mismo. Cuando un oficial bueno es retirado, el país pierde sus servicios para siempre. Esto es algo que la subversión y su brazo jurídico y político saben muy bien. Es una de las razones para que la estrategia de la Guerra Jurídica sea fundamental en su arsenal de estratagemas.

Es necesario continuar mejorando el proceso de entrenamiento a todos los niveles para que, hombre por hombre, las Fuerzas Militares sean superiores a los terroristas. Y es tarea indispensable consolidar el control de las áreas que dominaron las AUC, para evitar que sean ocupadas por las FARC.

Otro aspecto difícil que tendrá que enfrentar el Presidente serán las relaciones con Venezuela, donde sin mucha duda, a las buenas o a las malas, seguirá el caudillo Chávez en el gobierno. No se sabe que pasará con otro vecino importante: Ecuador.

En su segundo gobierno, Álvaro Uribe tiene la oportunidad de consolidar la buena tarea en materia de seguridad que logró desarrollar en el primero, pero no será fácil. La meta será lograr la desmovilización de los grupos terroristas, pero si no deciden negociar su desarme, habrá que reducirlos para que dejen de ser un lastre para el desarrollo del país. Si Colombia logra estabilidad en las condiciones políticas y económicas, y con ello logra crecimientos sostenidos superiores al 5%, Álvaro Uribe habrá logrado el anhelo de todos los países en vía de desarrollo.