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Narcotráfico y Terrorismo
Fernando Londoño Hoyos, Ex Ministro de Interior y de Justicia
Debo decirles que no tengo premura de tiempo por una razón elemental:
este acto cargado de tanto sentido para mí, que tiene tanta significación
es el último al que asisto como Ministro del Interior y de Justicia”
y es notable que hable a Uds. sobre la materia que a sido más decisiva
en nuestras preocupaciones en estos 15 meses de ejercicio de poder que
es le terrorismo.
El terrorismo siempre existió en la historia de la humanidad.
Lo que tiene de novedoso en nuestras actuales es que se ejerce en un sentido
distinto. A lo largo de los siglos todos los que ejercieron poder de manera
autoritaria o totalitaria, lo ejercieron utilizando el terrorismo como
su instrumento esencial de trabajo. Todos los déspotas fueron terroristas.
En nuestros tiempos lo fueron los tres hijos dilectos de Jequer: el comunismo,
el fachismo y el nacismo. Eran formas de ejercer el terror.
Lo que hay de nuevo en el terrorismo contemporáneo es que se trata
de una realidad de difícil comprensión porque tiene idénticos
métodos pero con muy distintos propósitos. Hay terrorismo
que tiene orígenes raciales y hay otros que tienen naturaleza política
u otros religiosos.
Es un terrorismo que se ejerce desde abaja hacia arriba, quienes quieren
alcanzar el poder creen que lo pueden alcanzar a través de actos
de terror.
Pero hay otras formas singulares de terrorismo y debo anticiparme a la
idea de que es el que se ejerce hoy en día en Colombia y que yo
llamaría de tipo horizontal. Todos los terrorismos internacionales
necesitan dinero para ejercer su función, pero en el de tipo horizontal
es distinto porque tienen dinero y pero buscan una justificación
política.
No es de extrañar que un sistema terrorista basado en una concepción
religiosa termine aliado con unos sistemas que no tienen nada que ver
con lo religioso sino acaso de político y con otros que no tienen
nada de nada (político o religioso) como es el caso Colombia.
Hoy en Colombia tenemos pleno ejercicio de la soberanía. Hay solo
18 lugares del país adonde todavía no han podido llegar
los alcaldes y eso significa una población de 30 a 40.000 habitantes
en total. Son pequeños pueblos donde los terroristas siguen ejerciendo
soberanía desde hace varios años.
Las tasas de criminalidad en lo que se llaman delitos de alto impacto
han disminuido en más del 50 %, pero estamos muy lejos de lo que
quisiéramos.
Ha empezado la reconquista del país ya no solamente en una actitud
defensiva sino en una actitud francamente ofensiva.
No nos engañemos, el tema de fondo el que debe examinarse es el
tema del dinero porque mientras el dinero corruptor este presente para
seguir armando ejércitos poco logramos con extirpar uno si nos
puede nacer otro.
De que dimensión es el ataque que sufre Colombia de grupos violentos
que ponen en peligro su subsistencia su estructura democrática,
al impulso de un dinero que está siempre disponible.
Las cifras son claras: antes de la posesión del Pte Uribe había
160.000 ha de coca en producción (6 kg anuales por ha= 960 toneladas
en el mercado doméstico)
O vamos a fondo con ese problema que se llama narcotráfico o esto
no tiene solución. Y es esa la razón por la que desde el
primer día el PTE Uribe a iniciado una batalla, menos comprendida
quizás, que cuenta con muchos enemigos porque el dinero tiene muchos
adeptos y enemigos que es la erradicación de los cultivos.
Las siembras de coca han producido la destrucción de 1.700.00
ha de bosques tropical húmedos. El narcotráfico está
acabando con nuestro país físicamente después de
haberlo hecho políticamente y moralmente.
Se está trabajando en un elemento definitivo y vital para la
suerte de esta política que es la extinción del dominio
de los bienes mal habidos por el narcotráfico. O tenemos éxito
o estamos perdidos.
El objetivo del terror que venimos padeciendo que el dinero que es el
enriquecimiento se logra a plenitud porque no es capaz la sociedad colombiana,
a través de los mecanismos judiciales en uso, de doblegar los bienes
de los narcotraficantes no tenemos nada de que hablar.
Nuestros vecinos están advertidos de la gravedad de la hora y
de la magnitud del problema que a ellos se le representa?. Están
suficientemente advertidos los peruanos y los bolivianos de lo que ello
va a significar en el crecimiento de sus plantaciones y en la presencia
de nuevos grupos mafiosos que van a poner en riesgo los elementos democráticos
vigentes en esas naciones?.
Hay en materia judicial mecanismos en el mundo que nos permitan decir
que estamos trabajando realmente dentro de una jurisdicción mundial
contra el delito?. Ahí tengo que declarar que son manifestaciones
embrionarias y simbólicas. Por razones de hecho o de derecho no
está funcionando la jurisdicción mundial contra el delito.
El problema y la amenaza que Colombia tiene no es asunto exclusivo de
los colombianos. Yo no puedo entender como la humanidad no se a sentido
conmovida, avergonzada por la noticia que dice que en la guerrilla colombiana
hay por lo menos 11.000 niños menores de 16 años. Cómo
es posible que a la humanidad le resbale este tipo de cifras?.
El terrosismo es corrupción a todos los niveles y esa es la gran
batalla que tenemos que librar por la construcción de una democracia
auténtica de una sociedad distinta donde todos tengan un horizonte
para sus vidas y desde luego donde a todos se respete la vida y derechos
esenciales. Ese es el tema crucial del problema colombiano.
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